La Jícama o Nabo mejicano (Pachyrhizus erosus) es un bejuco perteneciente a la familia de las legumbres. Pero es su raíz tuberosa la única parte comestible de esta planta, la cual es consumida como una fruta. Sus hojas y semillas contienen un compuesto tóxico conocido como rotetona, el cuál es utilizado como plaguicida natural.
El tubérculo de esta planta -a pesar de su sabor dulce y almidonado- es bajo en azúcar y calorías, por lo que es recomendado para diabéticos y personas que desean perder peso. Su alto contenido de agua (alrededor de 90%) lo hace un alimento sumamente refrescante. Contiene además considerables cantidades de vitamina C, calcio, fósforo, potasio y hierro.
Este tubérculo natural de Méjico y Centroamérica no ha tardado en darse a conocer entre agricultores puertorriqueños. Sabemos de personas que lo cultivan artesanalmente desde las montañas de Utuado hasta los llanos de Cabo Rojo. Además de ser un cultivo apto para Puerto Rico y el Caribe por razones geográficas y climáticas, tiene el valioso atributo de regenerar suelos desgastados, característica común en las islas tropicales.
En la cocina, los mejicanos lo prefieren crudo con sal, limón y chile. Nosotros disfrutamos de añadirlo como parte de nuestras ensaladas o como aperitivo bañado en limón. Puede consumirse también cocinado al sartén, al horno o frito. En sopas hemos notado que adquiere un sabor y textura parecido al chayote. Para consumirla solo pele la cáscara y corte en pedazos. Disfrute esta curiosidad alimenticia: una fruta - tubérculo - leguminoso...
El tubérculo de esta planta -a pesar de su sabor dulce y almidonado- es bajo en azúcar y calorías, por lo que es recomendado para diabéticos y personas que desean perder peso. Su alto contenido de agua (alrededor de 90%) lo hace un alimento sumamente refrescante. Contiene además considerables cantidades de vitamina C, calcio, fósforo, potasio y hierro.
Este tubérculo natural de Méjico y Centroamérica no ha tardado en darse a conocer entre agricultores puertorriqueños. Sabemos de personas que lo cultivan artesanalmente desde las montañas de Utuado hasta los llanos de Cabo Rojo. Además de ser un cultivo apto para Puerto Rico y el Caribe por razones geográficas y climáticas, tiene el valioso atributo de regenerar suelos desgastados, característica común en las islas tropicales.
En la cocina, los mejicanos lo prefieren crudo con sal, limón y chile. Nosotros disfrutamos de añadirlo como parte de nuestras ensaladas o como aperitivo bañado en limón. Puede consumirse también cocinado al sartén, al horno o frito. En sopas hemos notado que adquiere un sabor y textura parecido al chayote. Para consumirla solo pele la cáscara y corte en pedazos. Disfrute esta curiosidad alimenticia: una fruta - tubérculo - leguminoso...
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