sábado, 19 de febrero de 2011

Bendice tus Brassicas


La gran familia Brassicaceae - antes conocida como Cruciferae - es el segundo grupo de hortalizas más cultivado en el mundo y contiene muchas plantas nutricionalmente valiosas. El grupo de las hojas asiáticas, por ejemplo, incluye hojas comestibles como el Tatsoi, Pak choi, Mizuna y Mostaza, entre otros.

¿Por qué queremos comer Brassicas?
Se ha descubierto que los vegetales de esta familia son poderosos defensores contra enfermedades cardíacas, cáncer, diabetes e hipertensión. Las Brassicas son sobresalientemente ricas en potasio, acido fólico, fibra, beta-caroteno y vitaminas C y K. Su contenido de calcio asimilable es incluso más alto que el encontrado en la leche. Un poco de limón sobre coles cocidas al vapor aporta la Vitamina C necesaria para que el hierro sea mejor absorbido por el cuerpo. Por otro lado, son bajas en calorías, colesterol, grasas y sodio. Además son ricas en unas sustancias conocidas como fitoquímicos las cuales contienen cualidades protectoras para la salud.
Algunos tipos de fitoquímicos protegen nuestras arterias y otros funcionan como poderosos antioxidantes, los cuales atrapan radicales libres que afectan las células y causan enfermedades.

Estos compuestos no nutritivos se mantienen estables durante el cocimiento de los vegetales. En algunos casos inclusive se hacen más asimilables cuando se les aplica un poco de calor. Por otro lado, el cocimiento prolongado puede causar que se pierdan algunas vitaminas y minerales.

También se conoce que estos vegetales son beneficiosos en la prevención de otras enfermedades asociadas con el envejecimiento. A comprobado tener en los humanos efectos antioxidantes, estimula el sistema inmunológico, reduce las inflamaciones y tiene efectos antivirales y antibacteriales. Los carotenoides y flavonoides, responsables del pigmento que se aprecia en muchas brassicas y otros vegetales y frutas se sabe también trabaja combatiendo enfermedades.

Nuestro suelo y nuestras Brassicas
Las Brasicáceas que usualmente encontramos en las hileras de productos "frescos" de los supermercados de Puerto Rico son repollo, brécol (broccoli) y coliflor. Rara vez encontraremos que el repollo haya sido cultivado en nuestras tierras borincanas. En la gran mayoría de los casos estos productos considerados "saludables" estarán reseñados con un de Estados Unidos, habrán viajado durante semanas largas de nevera en nevera, de furgón en furgón, miles de millas, miles de galones de combustible fósil... Si trazamos su ruta completa de vuelta a la tierra donde fue cultivada encontraremos un suelo compactado por el continuo uso de maquinaria pesada, contaminado por la constante aplicación de fertilizantes sintéticos y plaguicidas residuales que se escurren tierra adentro hasta los acuíferos asesinando a su paso la vida que forma la compleja red del suelo. En algunos casos - lamentablemente frecuentes - encontraremos además manos trabajadoras de hombres y mujeres explotados legal o ilegalmente bajo el sistema del capital.

De vuelta a Puerto Rico y fuera de la hilera del supermercado: ¿qué posibilidades tenemos 4 millones de isleños de consumir productos sanos como las brassicas producidos local y sustentablemente? Toda la que querramos, siempre que estemos dispuestos a cambiar malos hábitos alimentarios, llenarnos las manos de tierra de vez en cuando y pensar fuera de la caja.

La alimentación y la salud son derechos que poseemos y podemos reclamar a través de nuestras acciones. De ninguna manera faltan recursos, área superficial, ni espíritu de lucha.

1 comentarios:

Enid dijo...

Hola ... gracias por esta información.